—Ahora digo —dijo a esta sazón Don Quijote—que el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.
Nuestras sociedades contemporáneas están envueltas en un complicado proceso de transformación donde la lógica de la interconexión y las redes configura nuevas tipologías relacionales. Flexibilidad de los procesos y las distancias. Convergencia creciente de tecnologías que se integran en sistemas de información y conocimiento. En el escenario de esta nueva sociedad y más allá de las fronteras de las escuelas acordamos con Ivan Illich que la educación debe ser una tarea visible socialmente que debe implicar a todas las instituciones públicas y privadas. En este contexto, proponemos un conjunto edilicio que se presenta como una red espacial continua de llenos y vacíos, de escala media y un solo nivel abierto hacia el norte y el CMD.
En este sistema, el espacio cerrado rodea, define y constituye la plaza abierta, construyendo espacios de multicentralidad, abiertos y flexibles, que se integran a la red espacial pre existente. Esto se concreta en una estructura lineal quebrada que articula plazas según usos: Plaza de los Eventos -en el extremo noroeste- en relación directa al hall sur del CMD, próxima al auditorio, salones de exposiciones, eventos y auditorio abierto; Plaza de Lectura -en el esquina noreste vinculado el acceso desde la calle Juan M. de Rosas a las Salas de Lectura General, Administración y Salas de ocio creativo, abiertas las 24 hs; Plaza del Conocimiento, en el centro, que enlaza y tensiona toda la red espacial-perceptiva definiendo el espacio vacío, dotándolo de valor, carácter institucional, uso público referencia urbana. Este tejido vivencial, incentiva los cruces y las apropiaciones en una potente vivencia cultural.
Nuestra propuesta se completa sobre el lado oeste, con un parque lineal arbolado de lapachos, ibirapitaes y jacarandaes -especies autóctonas de hoja caduca-, que junto al auditorio en altura, filtran el sol de la tarde sobre el patio central y las salas de lectura, al mismo tiempo que señalan estacionalmente el “lugar”. En este sector proponemos el estacionamiento, pensado como plaza pública arbolada e integrable al resto del sistema –con el control de seguridad, salas de máquinas y centrales inteligentes bajo la zona baja del auditorio- evitando de esta manera espacios de usos únicos, personal de control, así como costos constructivos en áreas no centrales y de reducida carga horaria, habilita un gran espacio abierto para los vecinos.
Diseñamos una interioridad flexible y multiescalar, donde todo el espacio puede ser repensado o reconsiderado, ya que sólo los núcleos sanitarios son inamovibles en el conjunto y de esta manera, cada área, con el movimiento de muebles o salas especiales, crecerá o cambiará según lo dicte la propia dinámica cultural, institucional o pedagógica. Merced a ello, las actividades más públicas y ruidosas se apoyan sobre los patios interiores, los que se ordenan linealmente a lo largo del sistema de recorridos, decantándose hacia el perímetro las actividades más silenciosas. Median entre los dos sistemas, las salas especiales que actúan dando privacidad y control acústico. Entre lo abierto y lo cerrado se sitúan los espacios intermedios, marcando los accesos, protegiendo de la lluvia o el sol, permitiendo la apropiación del espacio exterior, y motivando en consecuencia, el ingreso. Todo el conjunto se conforma a partir de una estructura metálica, liviana y flexible, que permite que el cerramiento se despegue y se perciba en su materialidad cotidiana; el cambio de escala y la porosidad de la envolvente -malla de ladrillos comunes- promueve el efecto espacial y perceptivo, el filtrado de la luz según las orientaciones, el control visual y de temperatura. Lo mismo sucede con la cubierta de chapa que alterna lo opaco con lo translúcido, controlando la acción directa del sol sobre las áreas de lectura o guardado a través de los rebotes en los planos del cielorraso.
El concepto de sustentabilidad está implícito en una propuesta dúctil, que no derrocha espacio, ni recursos y que controla naturalmente las energías, en la medida que su sistema lumínico y térmico es regulado por recursos mínimos: árboles, galerías, ventilación cruzada; tecnología local y medios probados en la construcción de nuestros edificios.





