LA CIUDAD
Podríamos afirmar que, en nuestros días, las ciudades se configuran en medio de las tensiones que se producen entre las regulaciones -cada vez más laxas- que fija el Estado, en su carácter de representante (teórico) de los ciudadanos; y las imposiciones del así llamado Mercado, representante explícito del capital.
Estas reglas de juego impactan, no sólo en la imagen de la ciudad sino, lo que es más relevante aún, en las condiciones de vida de sus habitantes; partiendo de esta lectura a escala macro, podemos replicarla por analogía a la micro, en los edificios de viviendas que van componiendo el escenario urbano: en cada uno de ellos se configura un ecosistema en el que, desde sus inicios -que suelen tener que ver con el interés inmobiliario-, hasta su materialización como “contenedor” para las personas, se dirimen intereses que establecen, por un lado, el fin lucrativo de los promotores y, por otro, el confort y calidad de vida de los habitantes. En esa ecuación suele quedar definido un “producto” cuya resultante pareciera evidenciar que la dimensión de lo primero, resulta inversamente proporcional alas características de lo segundo.
En nuestro caso la figura de arquitectos-promotores, brinda la posibilidad de situarse a ambos lados de la ecuación; desde esta posición, nos proponemos llevar las características intrínsecas de la escala urbana que hacen de una necesaria mejor convivencia de las personas, al ámbito “privado” de un edificio residencial: la dinámica del barrio, trasladada a su interior, como arquitectos y constructores de estas micro realidades urbanas, la clave está en enfatizarlas … o ignorarlas.
Es así que este proyecto se inscribe en una serie de emprendimientos gestionados por el estudio, en los que la intención es profundizar fuertemente en estas cuestiones, como es el caso de las áreas comunes que, tal como sucede en la ciudad, representan ese ámbito que no pertenece a nadie y que a la vez pertenece a todos: por lo general espacios menospreciados por la especulación inmobiliaria que resultan en sitios oscuros, sin luz natural, ventilación ni visuales. Por tanto nuestra premisa es generar lugares comunes completamente abiertos que -sin dejar de ser eficientes desde la visión del promotor por excesivos metrajes-, reproduzcan las principales características de cualquier vereda de la ciudad.
EL PROYECTO
En el Vecindario 1° de Mayo el palier desaparece: es un eje hueco, una especie de patio central, pero en altura, en torno al cual se disponen las circulaciones verticales y horizontales, invirtiendo la ecuación “programática” al reemplazar el núcleo típico -cerrado y oscuro- por un vacío que detona en múltiples direcciones. A su alrededor se alternan agrupaciones tipológicas de pisos de diferentes características: una conformada por 1 unidad de 3 ambientes y 1 de 2; y otra compuesta de 3 unidades de 2 ambientes; la conjugación en mayor o menor medida de cada opción, así como la decisión de su estratificación en altura (en función, por ejemplo, de otorgar mayor privacidad a unidades más grandes susceptibles de utilizarse por familias, o la agrupación de unidades pequeñas frecuentemente destinadas a estudiantes y población joven) dan como resultado diferentes organizaciones, tanto de número y características de unidades, como de composición volumétrica del conjunto.
Mediante estas variaciones en altura, dadas por la alternancia entre ambos agrupamientos, van apareciendo aperturas del vacío central hacia el frente, hacia los costados, o hacia el contrafrente, “desarmando” el sólido perimetral; de tal manera se ventila y refrigera el conjunto desde su interior, se evita el contacto entre algunas caras de las unidades, obteniéndose mejores condiciones de aislamiento y confort para las viviendas.











